El desierto

Por: El Prefe
El desierto: lugar donde habitualmente no habita nada.
Espacio de tierra de grandes proporciones, en donde la tierra se presenta en forma de polvorín árido y estéril, sin ruido, sin sueños. Es en este espacio en donde en el águila señorea, y su vuelo marca el perímetro de sus dominios, mientras sus presas creaban interesantes rutas subterráneas para poder coexistir. Es en este espacio en donde la flora se las ingenia para nomás “irla pasando” antes de sucumbir ante el viento y el sol.
El desierto es de paso.
Usualmente, el desierto es poblado por criaturas nómadas que llegan de paso buscando aprovechar lo poco que el águila desaprovecha. Saben que el tiempo que tardarán en ocupar ese espacio debe ser breve, so pena de no incorporarse al menú dietético del águila feudal. Algunas especies se abren el paso serpenteando, otras mejor recurren a la compañía de sus semejantes para formar jaurías y así, algunas especies se las ingenian para tratar de convivir en ese baldío. Siempre y cuando el señor águila ande visitando otros lares.
El desierto es asaltado.
¡Colonizadores!. ¡Hay quien se atreve a retar la adversidad!. Tiene que venir en grupo, ¡no puede llegar solo!. Hay osados que piensan que al desierto se le puede arrancar su lado fértil. Que puede habitar la vida plácidamente cuando antes ésta batallaba. Es desde luego, el hombre del siglo XXI. Un ser que siente la capacidad de desplazar al águila y arrebatarle sus dominios y de espantarle el menú del día.
El desierto, ¡se pone verde!
Ahora son pastos los que cubren la superficie donde antes no había nada. En medio de la nada se ha anclado una bandera blanca con verde. Ahora es el hombre quien ha declarado sus nuevos dominios y se atrevió a construir una serie de edificios, cuyas estructuras arquitectónicas tienen influenzas modernistas al estilo de su época, del nuevo milenio, ataviadas en forma paradójica con un color verde boscoso y en el lugar donde en la tierra no se sembraba nada, ahora se siembran y hasta se cosechan las ideas que nos regirán en el futuro.
El hombre ha construido un templo en el desierto, tal cual es su costumbre desde sus orígenes. Está dedicado a los dioses de la sabiduría, de la ciencia, del progreso. A esta mezquita poco a poco se han acercado desde lugares lejanos sus adeptos quienes aceptan someterse al rigor que esta religión exige. Hoy en día son cerca de mil los partidarios de esta nueva ciencia y sus dirigentes andan en busca de más almas. Es un período extenuante de intensa preparación en donde los seminaristas, recién graduados de la pubertad, buscan madurar su mente, cuerpo y espíritu con los elementos progresistas que este nuevo culto les ofrece.
El desierto, ya se fue...
Curiosamente el águila no. Ella sigue aquí aunque sabe que ya no es la señora del predio. Sin embargo le gusta su nueva fachada y de vez en cuando se pasea entre los edificios y luego se retira buscando conquistar nuevos territorios en donde sus presas todavía duerman a ras del suelo. También se fueron las jaurías y las criaturas nómadas. Solo quedan los antiguos habitantes subterráneos. ¡Ellos sí que aprovecharon los nuevos tiempos!, ya que basta con husmear por ahí siempre encontraran sustento
Espero les guste... A los del Comité de Prensa dela escuela parece que sí, ¡Hasta me gané una camiseta!
Ya saben, comentarios y refrescos al final.

contacto: felixdavila2002@hotmail.com
Tambien podemos comunicarnos así:
Aqui hay una novedad, por cierto...
